«Psique» en LUN

psique-en-lun-16-julio-2010

Transcripción:

En el prólogo de este libro, Sergio Amira señala que él junto a Daniel Guajardo decidieron abocarse a la realización de un fix-up, es decir, recuperar textos ya publicados –como cuentos o guiones de un mismo autor o de varios– para crear un nuevo texto o una obra mayor. Este proyecto se materializa en la novela Psique, firmada por Carolina Lehman, heterónimo en el que se funden ambos escritores. Aparte de que pueda resultar llamativo el tema de la autoría y la originalidad de los textos, conocer que se trata de un fix-up no le agrega ni le quita puntos a esta novela que acierta en su rapidez descriptiva, la mesura en el efectismo, la configuración de personajes con espesor y el traspaso de la escena romanticoide a un contexto de guerra.

La narración se inscribe en lo que podría denominarse literatura prospectiva, orientada a especular en torno a un futuro catastrófico. Santiago ha sufrido un cataclismo, la ciudad está en ruinas, hay toque de queda y pululan los “paranormales”, a quienes persiguen los Blackwater, un ejército de agentes de seguridad contratados por el gobierno.

El relato se centra en Psilvia (así, con P), una muchacha de 22 años, de origen sureño, que ha sido convertida en paranormal. Psilvia es una chica ruda, con una vida difícil, que ha perdido la memoria y vaga sin rumbo hasta que se encuentra con Paula, su ex compañera de trabajo, quien, aprovechando las circunstancias, ve realizado un soñado encuentro sexual con la protagonista.

Psilvia, como corresponde a una superwoman, supera la voz interna que la incita al mal y se convierte en una suerte de sor Teresa de Calcuta, una diosa de niños okupa que viven en un cerro de Valparaíso liderados por un punki. La conversión al bien de la protagonista se maneja con cautela, al igual que su relación amorosa. La historia se arma y desarma continuamente, hay persecuciones, peleas, asesinatos, coitos cinematográficos, pero se resguarda la incertidumbre respecto al destino de la sufrida heroína.

La novela contiene dos estentóreos elementos que pudieron enviarla derecho al despeñadero. Lo primero es el exceso de citas musicales y lo segundo, lo más importante, la presencia de Pepe Grillo, el buen amigo de Pinocho. Por suerte acá el bicharraco es más bien turbio; aun así, ridículo a rabiar. Su presencia –más que un guiño freak– resulta francamente una mata de pelos en la sopa. A pesar del maldito Pepe Grillo, que aparece durante todo el libro, la novela resulta interesante porque logra fusionar de manera crítica el apocalipticismo con la realidad chilena y de paso poner en escena una relación lésbica sin moralina.

Patricia Espinosa. LUN, 16 de Julio de 2010